Soy alta, bastante alta. De jovencilla jugaba a basket y me pase media adolescencia con los tobillos rotos o esguinzados. Según mi medico era una gran probabilidad que todo esto hubiera hecho que tuviera el pie como lo tenia.
Era verano, calorcito, sandalias.. ni pensarlo. El dolor era insufrible a parte de mi obsesión por creer que todo el mundo me mira a los pies. Lo se, esta en mi cabeza, la gente tiene mejores cosas en las que fijarse, pero la cabeza a veces es muy mala.
De las famosas bailarinas me podía olvidar también.No me entraba ninguna. ¡Menos mal que mis queridas deportivas nunca me fallan!
De las famosas bailarinas me podía olvidar también.No me entraba ninguna. ¡Menos mal que mis queridas deportivas nunca me fallan!
Ya decidida me fui al medico y me dijo que si, que tenia un juanete..muy feo y desviado, con pinta de ser doloroso. "Doy fe de que lo es!". Me mando al trauma para que valorara y mientras llegaba el día me recomendado usar zapatos cómodo y un aparato de una marca muy comercial y conocida. Es una especie de capuchón que cubre el dedo gordo del pie y que se coloca en el empeine que hace fuerza para enderezar el dedo. A parte lleva un acolchado que hace que la presión sobre el juanete mejore y duela menos. A mi no me sirvió de nada así que tarde poco en aparcarlo en un cajón.
En diciembre me llego la ansiada carta en la cual me citaban para traumatologia... el 9 de febrero de 2014. Puffffffff. esto iba a ser largo.
Mi recuerdo mas doloroso fue la nochevieja de ese año. Ahí estaba yo lista con mi vestido y mi peinado y con unas botas de tacón muy bajo muriéndome de dolor. Gracias amigos por no matarme cuando a las 2 de la mañana os dije que me iba porque no aguantaba mas.
Fui afortunada respecto al tiempo ( el meteorológico). Me respeto y no dejo en mi cuidad ni nevadas espectaculares ni lluvias torrenciales, algo muy típico aquí donde vivo.
Y con la lentitud de que llegue algo que tanto deseas nos plantamos en el gran día. Allí fuimos, mas puntuales que nunca, la ocasión lo merecía. Nada de retrasos en las consultas y por fin una agradable enfermera pronuncia mi nombre. Me levanto, respiro y entro en la consulta.
Veo una médica jovencisima, de sonrisa amable y tranquilizadora. Me pide que le cuente lo que me pasa y en cuanto de mi boca sale la palabra juanete me interrumpe para decirme :
- El juanete solo se opera si es doloroso, nunca por estética.
Me quedo sin saber que decirle de primeras y lo siguiente que se me ocurre decir es:
-¿Cortarme el pie para que deje de dolerme se considera estética?
Es ella la que se queda cortada ahora. Me pide que me descalce y que me tumbe en la camilla. Se acerca a mi pie feo y deformado, rojo por llevar tanto tiempo calzado. Lo toca y me pide que pase a un aparato en el cual me coloco encima y parece ser que sirve para ver como pisas. Me ayuda a bajar y me deja cubrir mi mayor dolor.
-Efectivamente la única solución que tienes es la quirúrgica. La espera es de 6 o 7 meses. Una operación sencilla que requiere estar ingresada una noche. ¿Operamos?
-¿Se me va a quitar el dolor? ¿Me voy a poder calzar?
-No te prometo una mejora visual pero si que te va a doler mucho menos. Y calzarte si, en un tiempo prudencial...podrás.
-Pues operamos.
-¿Se me va a quitar el dolor? ¿Me voy a poder calzar?
-No te prometo una mejora visual pero si que te va a doler mucho menos. Y calzarte si, en un tiempo prudencial...podrás.
-Pues operamos.
Me explica como va a ser, la cual os contaría pero no entendí nada de los prodedimientos que iban a seguir. Firmo las autorizaciones, me dan las citas para radiografías y para el anestesista y quedamos en que nos vemos en el quirofano. Ahora toca lo mas duro...esperar.
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